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Primavera Sound 2005, sábado 28 - “Spread the love vibration”


JOSH ROUSE – “I love you… would you marry me?”

Si Antony fue el concierto del festival en toda su grandilocuencia, lo de Josh Rouse se puede bautizar como la joyita (semi)oculta del cartel. La hora puede que no fuera la más adecuada para los alegres himnos de Rouse: las siete de la tarde, bastante calor y el sol golpeando a público y grupo de forma oblicua... Sin embargo, Josh Rouse tiene su público fiel: un público que se apiñó ante el escenario, sudando y tarareando, pero sobre todo confiriendo al momento un ambiente perfecto entre la intimidad personal y la celebración colectiva.

No necesitaba ni ser un sex-symbol ni llevar consigo a una banda de jovencitos enseñando pectorales: lo de Josh Rouse es alarde de madurez. Y, como tal, la banda que lo acompañaba estaba formada por personajes adultos y peculiares, especialmente el bajo, que supieron dar lustre a las composiciones que Rouse puso en sus manos. Y repito: Josh Rouse no necesita apelar a la sexualidad para llevarse de calle a todo el público. Un carisma simple y transparente te conducía exactamente al punto que él deseara en cada momento.

La euforia contenida de sus composiciones las han convertido en un repertorio perfecto para ser vitoreadas en masa. Gracias a esta retroalimentación con el público, los felices himnos de Rouse brillaron con una luz muy especial amplificada por el acierto de la selección. Sólo salir al escenario, Rouse ametralló al público con el fuego nuevo: extraídas de su último álbum, “It’s the nightime” y, sobre todo, “Winter in the Hamptons” y “Our love has gone”, caldearon el ambiente con sinceras sonrisas y simpáticos contoneos de todo el personal. Se podía empezar a respirar esa magia positiva que muy pocos artistas son capaces de conseguir transmitir al público. Poco a poco, Josh Rouse fue tomando prisioneros, y hacia el final de concierto sacó la artillería pesada para que las heridas hicieran que los asistentes recordaran el concierto durante mucho tiempo: “Love vibration” primero y luego “Slaveship” se encargaron de poner un maravilloso broche de oro a un concierto irrepetible. Vale que la letra es facilona, pero tiene su gracia ver a todo el público transformándose en quinceañeras que cantan: “I told you a thousand times. I told you a thousand lines. I love you… would you marry me?”



DOGS DIE IN HOT CARS – “I’ve learnt that indecission only brings no joy”

Si en su álbum quedan evidente las filias de Dog Dies in Hot Cars, el directo les acercó más todavía a XTC y a Bryan Ferry. Sobre el escenario, limaron las aristas pop que suavizan el álbum, endureciendo las unas guitarras más crudas y descarnando la voz. Si esta decisión resultó fallida en el caso de Micah P. Hinson, Dogs Dies in Hot Cars consiguieron que la nueva dureza favoreciera a sus composiciones.

También es cierto que tienen un repertorio reducido (un único álbum) pero capaz de levantar los ánimos del público con una facilidad pasmosa. Cada canción tenía su cometido dentro de la planificación del concierto: “Godhopping” proporcionó la subida de ánimos necesaria poco después de empezar el espectáculo; “Paul Newman’s Eyes” supuso un remanso de paz y dulzura entre tanta explosión de vitalidad… y “I love you ‘cause I have to”, simplemente, elevó al propio grupo y al público un palmo por encima del suelo.

Vale que son principiantes. Vale que la voz de la Roxy Music y las melodías de XTC resuenan como un persistente eco detrás de cada una de las composiciones de Dogs Die in Hot Cars… Pero, pese a todo ello, estos recién llegados merecen ser observados de cerca, sobre todo en este directo lleno de fuerza y vitalidad.



ASTRUD – “Todo da lo mismo… nada depende de ninguna decisión”

Hacia la segunda canción del concierto de Astrud me asaltó una extraña sensación de regresión: no pude evitar recordar la primera vez que los vi en directo. Entre el público no habrían más de 20 personas, y Genís y Manolo escenificaban perfectamente la “boutade” intelectual que era en un principio Astrud. Al verlos sobre el escenario con tantos medios, tantos músicos, tanta luz y tanta falso glamour… no pude evitar decepcionarme. Es cierto que Genís sigue siendo divertido sólo con sus existencia (el traje de mujer y el peinado eran impagables), pero la gracia de sus composiciones no están en tener una batería, tres guitarras y unos teclados. Ni mucho menos. La gracia de sus canciones es que son una celebración de la intelectualidad separada de la estupidez por una difuminada línea de juegos de palabra. Y esa gracia, en las primeras canciones, parecía completamente ahogada bajo el peso de aquella convencional puesta en escena.

Lo único que remetía a la diversión inicial del grupo era la actuación de los componentes originales: Manolo sigue mostrándose esquivo y desapegado (algo que se perdió momentáneamente con aquella escenificación que solían hacer de “La boda” o de “Europa” en la anterior gira) y Genís… Genís es Genís. En su haber tiene el discurso entre canción y canción más divertido de todo el festival, haciendo referencia a la estupidez de las tendencias modernas.

No había otra opción que la melancolía. Al menos hasta que llegó la segunda parte del concierto. Genís anunció una sección de baladas en la que se empezó a subir el nivel gracias a “Cambio de forma”: aquella “balada” no necesitaba una puesta en escena excesiva, así que por unos momentos se recuperó el ambiente de broma con coartada intelectual. Por suerte para los asistentes, consiguieron capturar aquel sentir y extenderlo a lo que quedaba del concierto: “La boda”, “Somos lo peor”, “Todo nos parece una mierda” y “Hay un hombre que lo hace todo en España”, todas seguidas, actuaron como el efectivo fuego a discreción de una metralleta que hizo que todos los asistentes bailaran y disfrutaran como en los antiguos tiempos. Como perfecto punto y final, “Todo da lo mismo”. Si viviéramos en los 90, esta canción ya se habría convertido en un himno pop. Pero claro, si viviéramos en los 90 Astrud seguirían siendo una “boutade”.



OUT HUD – “Dear Mr. Bush: There are over 100 words for shit and only one for music. Fuck you”

Mea culpa. El año pasado no pude ver a !!! ni en el Primavera Sound ni en su actuación en la sala Apolo, así que puede que esperara de este concierto una “compensación”. De entrada, el album de Out Hud está bastante lejos a la maestría del “Louden up now”, pero lo que no podia haber ni imaginado es lo que Out Hud hicieron sobre el escenario.

El grupo se lo pasó en grande. Y, al parecer, la mayor parte del público también. Ahora bien, allí había muchas cosas que no cuadraban. En un principio me sorprendió que el público se comportara como si estuviera en un concierto de The Chemical Brothers: vitoreando y silbando los “subidones”. Al final, sin embargo, lo sorprendente era observer cómo el propio grupo era el que incentivaba ese tipo de comportamiento: dejaron de lado las sutilezas y dirigieron su concierto hacia lo fácil. Sin embargo, el espectáculo tampoco parecía despegar por la vía de la explosion del ritmo. Al finalizar cada nuevo tema quedaba la sensación de que “podría haber sido mucho más grande”.

Sea como sea, no se puede negar que Out Hud ponen toda la carne en el asador: el sonido, pese a derivar hacia el ritmo fácil, era de una calidad pasmosa, con una riqueza más que interesante proporcionada por instrumentos poco comunes. Al final, sin embargo, seguía quedando la sensación de estar en la mitad de un camino: a partir de ahora Out Hud pueden dedicarse a hacer música para llenar estadios o a dejarse llevar por el minimalismo sonoro. Aunque también pueden quedarse justo donde están. Y, lo que sería major, podrían perfeccionar las dos vías y acabar justo al lado de los grandes, ya sean LCD Soundsystem o sus hermanos mellizos, !!!.



THE GO! TEAM – “The power is on”

El caso de The Go! Team es el mismo que el de muchos de los grupos actuando en festivales: la falta de medios repercute en una pérdida de energía en su música. En el caso concreto de The Go! Team puede que hubiera bastado con más voces: la única cantante, pese a defenderse con corrección, fue incapaz de dotar a las canciones del derroche de energía explosiva que sí que está presente en la grabación de estudio.

Musicalmente es imposible poner pegas al directo de The Go! Team: supieron transmitir en cada nota cantidades industriales de esa vitalidad disco-funk ochentera que les define con tanta claridad. No pretendían mucho más que hacer que el público en pleno se moviera de forma alocada, sincopada, que sudaran sin poder parar ni para limpiarse la frente. Y lo consiguieron. Eso sí, puede que algo de apoyo en las voces les viniera bien para reforzar el espectáculo. ¿Soy el único que cuando los escucha en CD piensa en un coro de animadoras histéricas?



ERLEND ØYE – “Feel my heartbeat”

Las noches del jueves y del viernes fueron cerradas con gran maestría. Erlend Øye no podía permitirse ser menos, así que en su maleta de discos incluyó todo un repertorio de hits pop incontestables destinados a configurar una dulce sesión para despedir al festival (por este año). Es lo que tiene el pop: ese punto de tristeza que lo hace perfecto para las despedidas.

Pero que no haya engaño: puede que la preferencia de Øye sea el pop, pero aun así regaló al público con una ristra de CANCIONES en mayúsculas de grupos como The Cure. Especial mención, por filia personal, a ese momento especialmente dulce en el que el “Heartbeat” de Annie (producido por Royksopp) se apoderó del amanecer cerca del mar.

Puede que la mejor opción para el punto y final no fueran Dire Straits, pero eso no deslució para nada una sesión magistral con la que Erlend Øye volvió a demostrar su gusto impecable a la hora de seleccionar los temas. No hay ninguna duda de que aquella selección fue la mejor para, con dulces (y metafóricas) lágrimas en los ojos, despedirse hasta el año que viene del Primavera Sound.
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